Hora a hora, Dios mejora y el Diablo empeora. Todo es cuestión de tiempo

La literatura empezó en mí como un accesorio, después se convirtió en vicio secreto que practicaba leyendo casi a escondidas. Ya frisando la vejez, es lo único que le queda a mi vida, una vez apagados los resplandores de la juventud. Necesito escribir para entender. El mundo sigue demasiado confuso, a pesar de los esfuerzos de Dios por crear un cosmos ordenado.

En estas páginas me justifico en buena compañía. La Literatura también es una gran hermandad, una logia que, lejos de perseguir el poder, lo repudia en compañía de Eurípides, Flaubert, Herodoto, el canónigo Swift, Shakespeare, Dante, Ibsen, Bradbury, Cioran, Apuleyo, Sófocles, Camoens, Guimaraes Rosa,Stuart Mill, Da Vinci, Oskar Panizza, Octavio Paz, Apollinaire, Sarmiento, el Infierno, Túpac Amaru, Voltaire, De Quincey, Herodoto. No quiero olvidar a quienes me otorgaron felicidad.

 En estas reseñas biográficas y bibliográficas he querido reflejar algún fulgor de la inteligencia que me deslumbró al leer las obras, los personajes, los temas y hasta la geografía de algunos parajes imaginarios, como el Infierno.

Escribo teatro planteándome conflictos que rebasan el ámbito íntimo y personal. En la historia, no en mi consultorio, me alimento de las tempestades que alberga el alma humana. La historia argentina es pródiga en villanos y próceres. Ningún pabellón de enfermos mentales podría superar el desfile de crápulas y hombres honestos disputándose el "bien común" de la patria. 

El suplicio de Túpac Amaru, la investigación policial detrás del crimen de Edipo, la furia de un dios desdeñado, las tentaciones de Gustave Flaubert convertidas en pura poesía, la metamorfosis del asno romano Lucio, las arengas contra el fanatismo religioso de Voltaire, el lento y corrosivo crepúsculo del pensamiento según Cioran, la versión de la realidad del noruego Ibsen, el naufragio del poeta lusitano Camoens, los ingeniosos aforismos de Leonardo Da Vinci, las ironías de Diógenes Laercio y sus secuaces, son algunos de los temas y autores que pretextan estas pálidas páginas, amiga lectora, ingente lector. He dedicado al tema del Infierno el mismo tiempo que usan los clérigos en sus homilías, aunque sin abusar de sus tautologías. También Sarmiento, Octavio Paz, el enigmático sitio de un puerto y la prostitución como dilema ético, los aguardan en estas raídas páginas de un hombre decepcionado que no quiere decepcionar.

Alejandro Bovino Maciel, 2017

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